Velocidad o precisión, ¿Qué prefieres?

Usain-Bolt
Me acuerdo muy bien, el momento cuando en mi primera entrevista de trabajo me hicieron esa pregunta: ¿Qué prefieres: velocidad o precisión?. De primeras respondí sin dudarlo que velocidad, pero acto seguido empecé a dudar y empezó un “speech” mío de 10 minutos divagando sobre la pregunta sin llegar a ninguna conclusión clara de cuál de las dos era más importante (ante el asombro de la entrevistadora al ver como yo mismo me había montado un cacao mental importante).

A día de hoy sigo sin tener clara la respuesta. La ideal está claro que sería: “depende de la situación“. Si eres Fernando Alonso o Usain Bolt, supongo que la velocidad es lo más importante. Pero si eres un cirujano, está claro que es la precisión. Pero hay muchas situaciones en las que no queda tan claro cuál de las dos es más importante.

En mi trabajo, cada vez tengo más claro que la velocidad. No por elección, si no por imposición. Hay tantos asuntos a la vez y tantas cosas que hacer, que o vas muy rápido todo el rato o es imposible. Pero claro ir muy rápido implica menos precisión y a mí personalmente me parece frustrante ir a todo con prisas y corriendo, lo que hace que algunas veces cometas errores tontos o hagas un trabajo de no tanta calidad. Al margen de que siempre parece que vas al límite, que si la impresora se rompe, hay atasco, se cae internet o incluso te pones malo, ya no llegas a mil cosas.

precision

Pero está claro que el mercado laboral en media va a eso. Las empresas reducen personal continuamente y los trabajadores en muchos casos hacen hoy en día lo que antes hacían dos o más trabajadores. Quizás llegaría la pregunta de qué prefieres: hacer 1 cosa de calidad 10; o hacer 5 cosas de calidad 7. De primeras la opción 2 es la más eficiente. Pero seguro que más de uno, ve que a veces es mejor la opción 1 (por ejemplo, mejor pintar un sólo cuadro en toda tu vida y que sea el mejor cuadro de la historia, que no pintar 1.500 cuadros a lo largo de tu vida y que sean normalillos), ¿no?.

No es una crítica ni siquiera, ya que es la propia realidad y como siempre toca adaptarse.

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